Balsica Vial


Balsica Vial (2,4 km)

Balsica Vial constituye uno de los pequeños aportes hídricos que riegan la Huerta de Ricote. Debido al escaso caudal de la surgencia, el agua se tiene que almacenar en una pequeña balsa antes de ser empleada para la irrigación, tal como todavía realiza un lugareño que, recientemente, ha recuperado su funcionalidad. Otros manantiales de similares características son Las Balsas, Balsones o Balsa del Paúl, lugares por donde transcurriremos durante este itinerario. Las aguas de estas surgencias podían discurrir por todas las acequias de la huerta, aunque las del Heredamiento de Aguas de la Fuente Grande tenían preferencia en su conducción.

Tradicionalmente, los propietarios de derechos de riego de Las Balsas y Balsa del Padúl poseían un número de horas, pudiéndolas utilizar de 15 en 15 días, durante las cuales la balsa estaba cerrada recogiendo el agua y, antes que le tocase a otro propietario, se debía abrir para regar. Las Balsas o Balsa del Paúl necesitaban, de media, unas 22 horas para llenarse, lo que aseguraba 2 horas de riego, con las que se podía irrigar una tahúlla y media (1.677 m2). En comparación, con una 1 hora del agua de la Fuente Grande se ragaba una media tahúlla (559 m2).

Todas las balsas, así como el visitado lavadero, representan auténticos refugios para los invertebrados acuáticos. Estos son muy numerosos, aunque para nosotros pasen desapercibidos, y su papel como eslabón de la cadena trófica es fundamental. Entre ellos, se puede poner la atención en las libélulas (odonatos), de las que habitan varias especies en la zona con diverso colorido y tamaño. Con un poco de suerte, se pueden observar posadas o volando en las cercanías de estos medios acuáticos, a los que están muy ligadas, ya que viven en ellos durante su fase larvaria, que suele ser, a veces, la etapa más larga de su vida.

¿Qué extensión tenía la Huerta de Ricote en el pasado y cada cuánto tiempo se podía irrigar en su totalidad?
La Huerta de Ricote posee una espacio agrícola de aproximadamente 180 ha (1.610 tahúllas). De ellas, unas 120 ha (1.073 tahúllas) pueden ser irrigadas con la Fuente Grande y los manantiales menores, es decir, sin contar con el agua que, desde la segunda mitad del siglo XX, es impulsada desde el Río Segura. Se sabe que, a mediados del siglo XVIII, la Huerta de Ricote tenía una superficie de unas 932 tahúllas (104,2 ha), momento histórico en que su población ya había sobrepasado los niveles demográficos de antes de la expulsión de 1613.

De manera aproximada, se puede precisar que con el agua de la Fuente Grande se irrigaban unas 168 tahúllas cada 14 días. Para el mismo periodo de tiempo, las aguas de Las Balsas y Balsa del Paúl regaban unas 46 tahúllas. Por término medio, utilizando estos datos matemáticos, las 932 tahúllas se podían irrigar cada dos meses: 672 tahúllas con la Fuente Grande, 184 tahúllas con Las Balsas y Balsa del Paúl y el resto, unas 76 tahúllas, con los otros manantiales o aceñas (Balsica Vial, Balsa de los Clasos, Balsones, Balsa del Esquital, Balsa del Lino...).

Texto: Jesús Joaquín López Moreno y Héctor M. Quijada Guillamón.

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